Porque no engraso los ejes me llaman abandonao

“We are sure that by introducing better methods of mental hygiene we shall improve still further the state of our mental health, and as far as individual mental disturbances are concerned, we look at them as strictly individual incidents, perhaps with some amazement that so many of these incidents should occur in a culture which is supposedly so sane.” -Erich Fromm, The Sane Society.

Las historias de lucha social pasan desapercibidas, generalmente sumergidas en lo más profundo del río que conocemos como presente. Cuando éramos críos la conciencia nos limitaba a unos tantos parajes geográficos de diversa colonización humana. Recuerdo el monte detrás de la iglesia, el terraplén, el camino de las algarrobas, la iglesia y el patio de casa de abuela. Ahora voy al monte cuando me encaramo en El Yunque, hace años alguien habita el terraplén, toco la iglesia si es que me invitan a tocar la guitarra, y la criminalidad en Barrio Dulce aparentemente ha escalado. El único pedazo de tela que ha quedado intacto es el camino de algarrobas.

Lo que quiero decirte es que el tiempo pasa para unos más rápido y para otros más lento como si cada cual surfeara su propia ola de emociones y eventos. Cuando éramos críos la velocidad de esa ola iba a tiempo constante entre jugar Contra y llegar a la mesa a comer sin hambre. Ahora viaja a la velocidad de los mensajes de texto y el petróleo derramado en el Golfo de México. Ahora que mi conciencia reconoce la [bon/mal]dad del ser humano me doy cuenta que no engraso los ejes porque me gusta que suenen. Habrá gente que hable o deje de hablar de mí, que me ame o que me odie, porque mis ejes no están engrasao.. y es que en estos tiempos con darle un pesito a SER y mandar una latita para Haití ya el mundo va mejorando.

Cuando éramos críos la proximidad contaba porque no habían celulares y la industria de la aviación iba en expansión. Ahora hay médicos del patio dando clínicas gratuitas los fines de semana en diversas partes del mundo mientras hay críos de mi barrio que en estos momentos -es decir, ahora mismo- necesitan de atención médica para prevenir o curar alguna enfermedad. En el Golfo de México -allí al noroeste de Haití- se están derramando miles de galones de petróleo que de otro modo enriquecerían a British Petroleum… y se supone que tú y yo le demos un peso a Guerra Contra El Hambre para que provoquen que la pobreza mundial culmine de una vez y por todas. Hoy la proximidad se limita a un impulso digital, a una transferencia bancaria, a una canción del Top 40.

Hace ya muchos años, cuando en Maná todavía tocaba el Vampiro, nos preguntábamos en donde jugarían los niños. Casi una veintena de años más tarde ciertamente no juegan ni en mi patio ni en el tuyo ni mucho menos juegan con tu perro ni juegan escondite por los montes carolinenses ni corren bicicleta simplemente por correr. Ahora hasta con las bicicletas se hacen trucos y definitivamente para hacer truco hay que tener los ejes bien engrasao. Mientras tanto, unas cuantas generaciones de niños no van a poder jugar en muchas partes de nuestro Océano Atlántico y nuestro Mar Caribe porque allí hay miles y miles de galones de petróleo eyaculando desde el interior de la Tierra. Imagínate cuánto daño se le esta provocando a tu salud y a la mía con el hecho de que para vivir haya que ir tan rápido a ningún lugar con el iPhone en el bolsillo, la laptop en el bulto y montado en un auto que consume 20% menos combustible.

Pero votamos cada cuatro años y nos graduamos de la high school y las cosas parece que han ido mejorando en estos últimos 26 años de vida. No me quejo de mi crianza. Me quejo del estadío social en el que vivo porque le mete mierda en el cerebro a la gente para manejarlos entre ñeñeñé y leyes hipotecarias. Para ser profesional hay que tener por lo menos un grado asociado o el equivalente en años de experiencia y no escribir nada malo en el Facebook, no salir en fotos indecentes, no estar suscrito a páginas subersivas. Me recuerda mucho a V for Vendetta: prohibición de horarios, de libros, de arte, de historia. Que el mundo esté como está indica que somos incapaces de ser libres y de actuar. Es la prohibición indirecta de la libertad misma.

Me canso de los mismos argumentos y continúo nadando a favor de la corriente, un poco queriendo ir en contra porque me doy cuenta que la corriente asesina cruelmente a miles si no millones de habitantes del planeta Tierra. Llega un punto en que la conciencia me doblega y recuerdo que hay que asegurar la lucha. Me alimento bien. Me conservo sano físicamente. No voto. Continúo mi escritura y mi ciencia. Sigo comiendome cualquier libro que cae en mis manos. Sigo escuchando cualquier música aunque no sea agradable al pop-oído. Me conservo poeta de espíritu. Me encuentro como un portero atrapando las mentiras construidas en las bandejas de la Prensa Consolidada, los valores infundados y el grupo Bilderberg. No tengo deudas pero tengo mucha historia que contar. No tengo título pero tengo integridad. No tengo auto pero tengo una canción entre las orejas, al norte de mi cavidad nasal, que me dice que todo ocurre con un propósito y que al final ganamos todos. Hay quien dice que esa canción es Dios hablando conmigo. Hay quien dice que es que no engraso los ejes y ya los escucho hasta cuando no giran. Si es así, estoy contento.

Advertisement
  1. No trackbacks yet.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.