El ghost in da machín

Cada cual se estruja el alma como puede.

Por ejemplo, aquel individuo cuya vista propende al infinito se avoca al momento más efímero. Aquel individuo cuya vista propende a la nada, a la experiencia infinitesimal, se avoca hacia la eternidad. Así, sin darse cuenta, se encuentran al Final  pero ése Final es irrealizable en un artefacto mecánico. Consiguientemente, la diferencia de opinión procede, se construye, se inventa, se materializa y el compendio de productos hipotalámicos de ambos dicta el impulso-sentimiento del acecho o el ser achechado.

Cada cual se estruja el alma como puede pero habría que cuestionarse si ese estruje no es más que la conciencia digital del ser análogo. Con su vista el fantasma provoca propensión hacia un punto definido de la inercia, y por lo tanto, habría que cuestionarse la naturaleza del machín. La naturaleza de la biología natural material sistémica no es sino la inercia del boom. La naturaleza del fantasma que habita al animal no es sino la inercia de la vista. La vista como conciencia propende a la infinitud en proporción al tiempo en que el animal es habitado. Y cuando ya se va acostumbrando al nuevo entorno, comienza a entenderse como sumergido entre el abismo del 5-HT, el etilismo y la TeHacheCéción. Cuando se da cuenta que la estrujación del alma mata al animal, se acostumbra a pensarse mientras el tiempo se le escapa. A medida que se le escapa el tiempo, el individuo va acumulando más sustancia en la paila de tiempo vivido que en la paila de tiempo por vivir. Se dedica entonces a diagnosticarse estados mientras traslada sustancia de una paila a otra, como si estuviera azucarando el conglomerado de tiempo vivido. A medida que se llena la Experiencia y se vacía la Esperanza, la vista propende hacia el azúcar y el azúcar se va acercando a la nada. Cuando se acerca a la nada, el fantasma despierta del letargo y se torna espectador del endulzamiento. Mientras la sistólica/diastólica  tiende al reposo, el fantasma se levanta, se desprende de la biología natural material sistémica y se va avocando al momento más efímero de su existencia.

Cada cual se estruja el alma como puede y yo decido ganar mi tiempo violentando al animal que habito. La TeHacheCeción  y el etilismo y la conciencia meditativa yoguística que pretenden cobrarme son agentes que dispersan calor sobre el animal que habito y no así sobre mí. El juzgar a terceros (o el ser juzgado) es pasar por alto que de ninguna manera tú, animal tú, puedes ver con tu cinquillo de sentidos biofarmacológicos al ghost que habita mi machín.

Cada cual se estruja el alma como puede pero si concentras tu atención en tí, puede que tu machín te permita desprenderte de tus preocupaciones por un instante.

A menos que estés muy ocupado estrujándote el alma.

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  1. “A menos que estés muy ocupado estrujándote el alma”

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